El tiempo, el azar y las mujeres
Por Ismar Escobar
()
Información de este libro electrónico
Después y hoy, solo será lo imposible empezado a realizarse, sin ataduras ni esclavitud, seamos libres para amarnos, amor mío, para amarnos, sin principios ni finales, solos, con la voracidad de amarnos.
El tiempo, el azar y las mujeres no es una manera de mostrar el espejo de lo incomprensible. Se abre paso por la vida de todos. En él habitan historias que cobran identidad entre sus páginas.
Escribir es una forma de liberar y ser libre. Es dejar de ser uno para convertirse en todos.
Este libro de poemas es solo un viaje a través del tiempo, el azar y las mujeres.
Ismar Escobar
Ismar Ronaldo Escobar Monterroso nació el 10 de noviembre de 1989 en San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango (Guatemala). A los diecinueve emigró a los Estados Unidos, donde empezó a escribir. A los pocos años de su llegada, publicó su primer libro, Amor con tragos de luz y espigas. El tiempo, el azar y las mujeres es su segunda obra.
Relacionado con El tiempo, el azar y las mujeres
Libros electrónicos relacionados
Sentimientos: Poemas De Garcells Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones12 años sin tu amor Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesY vuelve a llover Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesBuscando La Luz: "Mis Poemas Con Sentimiento Y Mis Sentimientos En Poema" Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesYo le he dicho ¡sí! al amor Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDeshojando abril Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesVersos en San Valentín Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesRáfagas Sin Dueño Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPoemas Para Recordar Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesSecretos del Corazón Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPoemas Callados: 100 poemas de amor VI Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesRebelde Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Poemas De Pina Phillips Lujan: Poesía Del Alma Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAdios Vida, Te Dejo: Treinta Y Siete Poemas Para Leer a La Orilla De La Tarde Y Con El Corazon Destrozado Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPoemas Con-Sentidos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMis Pensamientos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAprendiz De Viento Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDejando Huellas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesArmonía Del Sentimiento Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMi amor perdido: Este es tu castigo Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Evolución: La Metamorfosis De Un Pensamiento Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLetras a La Luna Y a La Ausencia Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesÉxtasis De Felicidad Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesVidas Ajenas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEscritos En El Camino Calificación: 4 de 5 estrellas4/5"Amor En Las Sombras": Poemas De Amor Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMi Camino Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa última rosa Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesRadiografía De La Memoria Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLes di la libertad y volaron solas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Poesía para usted
Te lo debes a ti Calificación: 2 de 5 estrellas2/5El pequeño libro de la sabiduría de Rumi Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Sentimientos Del Alma Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Cantar de los Nibelungos Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Desfibrilador Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAforismos Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Lo que no llegué a decirte Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Un poema de amor por 90 días de soledad Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Tú me quieres blanca Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Poemas humanos Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Antología poética Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El pequeño libro de la vida de Rumi. El jardín del alma, el corazón y el espíritu Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Rumi esencial Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Cantar de los cantares. (Anotado): Traducción Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa belleza oculta de las palabras cotidianas Calificación: 3 de 5 estrellas3/5El infierno de Dante Alighieri (Guía de lectura): Resumen y análisis completo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Tao Te Ching: Un libro sobre el Camino y la Virtud Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Poemas químicos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCartas a un joven poeta - Elegías del Dunio Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La Noche oscura del alma: Letra Grande Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La divina Comedia: Clásicos de la literatura Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Poemas ahogados en el tiempo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl RINOCERONTE ZEN: Y otros koans que te salvarán la vida Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Un disfraz equivocado Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El Profeta Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El infinito naufragio: Antología general de José Emilio Pacheco Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesVersos de Madrugada Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLas historias prohibidas de Pulgarcito Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPoemas Romanticos De La Vida Real Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Cartas Al Cielo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Categorías relacionadas
Comentarios para El tiempo, el azar y las mujeres
0 clasificaciones0 comentarios
Vista previa del libro
El tiempo, el azar y las mujeres - Ismar Escobar
Prólogo Marilyn Cifuentes
Verdades y pensamientos que van ocultándose entre versos, que van desbordándose y convirtiéndose en poemas, esto es la poesía, la forma más bella de expresar los sentimientos
más puros por medio de palabras escritas.
Lo que podemos apreciar en este libro de poemas es un claro ejemplo de poesía moderna, ya que cada uno de sus componentes está caracterizado por el predominio del verso libre donde el autor, Ismar Escobar, hace uso de su libertad total para disponer y organizar los versos en el texto y buscar su propio ritmo sin ataduras de rimas y métricas.
Con un estilo único nos comparte lo mejor de sus vivencias:
Hay amores como el tuyo y el mío que no se olvidan,/ que no se pierden, que no abandonan,/ que se desgastan pero que no terminan./ Hay amores como el nuestro que se alimentan,/ que renacen con el sol, que duermen con la luna,/ que se anidan en nuestros huesos./ Hay amores como el mío y el tuyo que reposan en nuestra alma, que se adoran en la calma, que perduran en las tormentas,/ en huracanes, que no conocen el deshielo,/que siempre se entienden en el desvelo.
Y nos deja explorar lo más profundo de su alma:
Estuve seguro alguna vez que las guerras terminarían, / que para los de infantería la paz vendría pronto, / que la estupidez humana sería cuestión de tiempo, /que los enemigos desaparecerían como en los cuentos, / que el primer amor duraría un poco más que la soledad de mucha gente;/aquí, allá, la realidad es una inocente e infame que se ríe de todos.
Aquí podemos apreciar toda la nostalgia que provoca con estos versos:
¡Dios mío!
Regrésame a la estación donde ayer era niño,
donde ayer era yo,
allá donde fui, sin importar qué...
El Tiempo, El azar y Las mujeres no es solo una colección de poemas de amor. Es un mundo de emociones en el que podemos llegar a sentirnos plenamente identificados con muchos de sus escritos.
Marilyn Cifuentes
Cada palabra tiene sentido siempre que haya quien la escuche o la lea con atención.
Gracias a la generosidad de las personas que me apoyaron de distintas formas.
Agradezco grandemente a mis hermanos y amigos.
Gracias infinitas a Marilyn por sacar tiempo de su estrecha agenda para prologar y agregarle un par de flores a este pequeño libro.
Gracias a Anahí por la moralidad con que ha estado conmigo.
A Carlos por su apoyo incondicional.
Gracias también a los amigos que siempre han creído en mí.
Ismar Escobar
Morristown, NJ 7 de octubre de 2017
El tiempo
Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
Charles Bukowski
I
Tocando las puertas del cielo
Rodando como una piedra me encontré
tocando las puertas del cielo;
pero Dylan y el café, el insomnio y Cohen
me han llevado a escribirte este poema,
quizás sea yo también el culpable de este atroz desvelo
que se me ha plantado entre las cejas,
pero, es que cómo cuesta olvidar que ya no estás.
Tu partida dejó mi lado izquierdo muriendo.
Es de madrugada y tu recuerdo está dormido en nuestra cama,
no he querido acostarme para no irrumpirlo.
Hallelujah, and the night time is long...
Tu ausencia es inmensa,
tan inmensa como la noche en que no estás,
nada llena el vacío que dejaste,
pues a mi cielo, que es el tuyo,
le hace falta el sol ardiente,
me opaca tu ausencia;
nada es igual desde tu partida,
he matado auroras por querer tenerte conmigo,
he asesinado días enteros esperando tu regreso,
he caminado descalzo sobre todo lo que dejaste roto.
La sonrisa que provocabas en mí huyó de aquí,
no sé, quizás siguió tus pasos, o quizás yo la empujé a seguirte,
tal vez sea yo el que no quiere saber por qué huyó,
pero huyó,
tal como huye un ladrón con un gran tesoro, no dejó huella alguna.
El olvido llegó como llegan los barcos vacíos,
tal como el hombre hambriento devora el pan
devoró este amor que parecía interminable.
¡Cuánta muerte veo en esta habitación vacía!
Tu imagen hipotética me ve con gestos de risa y llanto.
I’m, knocking on heaven’s door
y tú no vuelves,
y el amor es un niño que se ríe de los gestos
que hace mi corazón ajado y maltrecho.
Las margaritas de tu amor están lejos de mi alma.
Vino la noche a recordarme que tengo
que olvidarte
porque tu regreso es una tormenta,
se ha hecho tarde tan temprano,
si vuelves las lunas serán de hiel,
los pinos de papel,
y esto a lo que le llamábamos nuestro amor,
nunca fue nuestro, solo fue amor.
Se acabó el café, el insomnio no cesó,
Dylan me fió un verso: Like a Rolling Stone;
Cohen al contado me dejó: Who by fire?
Aquí, amada,
te dejo mis últimos versos y también el olvido…
II
Sin pedir permiso
Temprano pronto será tarde y las calles no se callan,
siguen los necios provocando guerras
con su afán de ser los únicos, solo son canallas,
embrutecidos e ilusos van tapando las veredas.
No te fíes de quien solo quiere
llegar al poder y poner el mundo de cabeza,
no confíes en el que te abraza mientras te hiere,
no sigas al que solo quiere llenarte de tristeza.
Huye del que dice que todo irá bien si caes por él,
no te aferres al barco hundido,
no dejes que nadie te eche a falta de un papel,
los tiburones más hambrientos solo hacen ruido.
Inexorable pasa el tiempo,
con mentiras van las esperanzas destrozadas
hay idiotas al mando dando mal ejemplo,
carecen de paz las ciudades desterradas.
La pasma se viste de verdugo,
¿si somos iguales todos, cristianos y moros,
si el sol pasa fronteras sin probar el yugo?
No sigas al que dice que el final del camino es el muro.
Disculpas pido por no alzar la bandera,
por llegar sin pedir permiso,
ya mi estancia en el mundo es pasajera,
¿quién te crees que eres? Si esto no es el paraíso.
III
El pasado
El pasado es un tiempo que se ha quedado flotando inerte,
es un tiempo muerto pero no enterrado,
un tiempo que nos ha herido para sanarnos,
un tiempo abandonado pero no olvidado,
es una luz intermitente,
es un tiempo estéril que no deja descendientes.
El pasado es un tiempo que se ha quedado
perdido en algún lugar tan lejano como cercano,
es un tiempo que nos ha golpeado para sentir las caricias del presente,
es un tiempo lleno de nostalgia y melancolía,
es un tiempo que va muriendo a cada instante.
El pasado es un tiempo que se ha quedado
atrás pero no deja de seguirnos,
no es más que un tiempo marchito,
diáfano en nuestra memoria.
Es un tiempo que no ve futuro;
está tan lleno de vacíos.
Es un tiempo agobiante,
desesperante, pero importante.
El pasado es un tiempo que crece siempre hacia atrás,
es un maestro con retrasos,
es un tiempo que nunca vuelve,
pero que siempre está presente.
El pasado es un tiempo que se ha
quedado sin dudas de nosotros,
es un tiempo que nos ha dejado justo donde estamos;
es un tiempo que ya no usaremos
pero que siempre necesitaremos.
IV
El sarcófago de tu recuerdo
No me busques en el cuerpo ardiente y vanidoso del
